Pirotecnia

04-Fuegos-San-Isidro-04A mi lado, mi amiga suspira. Se gira y me mira.

—Es que me encantan. Siempre que los veo me emocionan como si fuera una niña.

—Sí, entiendo lo que dices. A mí también me pasa.

Porque cuando los veo, pierdo la vista en las alturas y me pongo a soñar.

Sueño contigo, sueño que vienes a verme. Es todo como un cuento de hadas. Te corono con el emblema del imperio, celebramos tu nombramiento en los parques de Lavapiés con unas latas de cerveza. Y salimos de paseo. He conseguido convencer a la alcaldesa, aunque no ha sido fácil, y ha llenado ambos flancos de la Gran Vía con millones de claveles. Rojos a un lado. Blancos al otro. Qué bien huelen, ni siquiera se siente el humo. Quiero impresionarte, así que entramos en un bar que es más que eso. Es un museo. Y allí los reconoces: tus escritores y músicos favoritos toman cócteles y hablan de arte y filosofía. Nos unimos a su conversación mientras te invito a lo más exquisito de la carta. Bailamos, festejamos como locos. Después del tercer vino, reúno algo de valor. No soy de ésos que se dedican a decir frases sentidas, soy más de adoptar una pose de orgullo y chulería y citar a algún poeta. Sí, me lo imagino, e imagino que tú me escuchas, te ilusionas y te ríes:

“¡Mírame con tus ojazos

tan bellos y tan brillantes

y muero por tus pedazos

en unos breves instantes!”

Cómo me gusta soñar despierto e imaginar que vienes a verme. Cómo me gusta imaginar lo mágico que sería. Mientras tanto, pierdo mis ojos entre explosiones y destellos, sentado en el césped del parque de El Retiro, junto a mis amigos, mientras la humedad me da algo de frío. Es el final a esta celebración, después de tanta verbena, chotis y diversión en un día festivo. A mí lo que siempre me gusta para el final de un buen día es soñar despierto. Y nada como esos fuegos artificiales sobre el estanque para hacerlo. Saltan chispas. Y automáticamente pienso en ti. Después de sentirme cegado por tan bonito y sencillo espectáculo, me ensordecen los aplausos. El espectáculo ha sido todo un éxito.

Algo vibra en el bolsillo de mi cazadora. Eres tú. Un Whatsapp.

—¿Qué tal han estado los fuegos?

—Muy bonitos. Te habrían gustado. —Y le adjunto una fotografía que he hecho con el móvil.

—¿Sabes una cosa? Acabo de saber que la semana que viene tengo que ir a trabajar allí. Había pensado quedarme ya el fin de semana. El viaje desde Méjico es muy cansado y así aprovecharía para conocerlo. Llevo tanto tiempo deseando conocer Madrid…

Se me escapa una sonrisa. Mis amigos me miran y me preguntan qué sucede. Pero yo les hago esperar.

—Claro que sí. Yo seré tu anfitrión. Lo tengo todo preparado.

—¿En serio? ¡Muchas gracias!

Y muchos emoticonos.

—Gracias a ti. Estoy seguro de que te vas a enamorar… de la ciudad.

Y vas a ver lo que es canela fina

y armar la tremolina cuando vengas a Madrid.

Feliz día de san Isidro a todos los madrileños 🙂

Imagen: travellersbook.net

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