Escuchándome a mí mismo y no a Evo (por David Mario Villa Martínez)

EscuchandomeDavidVillaHace unos días —concretamente el fin de semana pasado— un acontecimiento muy bello tuvo lugar en mi vida. Fue algo inesperado que llegó sin ni siquiera imaginarlo. Me dejé llevar, permití que fluyera lo que sentía en ese momento y todo fue fantástico. Con la persona que compartí comida, cena y cama hubo bastante química como suelen decir. Nos complementamos tan bien que parecía que nos conociéramos desde hace mucho tiempo. Sobre todo me sentí cómodo a su lado, cobijado en sus brazos, recibiendo sus caricias, sus besos… Esos labios son de los mejores que he probado desde que aprendí a besar. Dejé a un lado mi pose de macho a lo “Superman” y me sentí normal, terrenal y a la vez ascendido al espacio sideral; me sentí agradablemente confuso.
Puedo decir con mucho orgullo y valentía que fuimos bastante osados al caminar por la calle juntos de la mano y luego besarnos en público sin pensarlo, cosa que nunca antes había hecho. Por lo general, un homosexual en Bolivia evita sus demostraciones en la calle. La mayoría lo hace a escondidas por temor a recibir agresiones, sean estás física o psicológicas, ya que una parte de la sociedad es bastante retrógrada, como sucede en muchos países de Latinoamérica. Sin embargo nosotros fuimos más allá y fue rara la sensación que tuvimos al expresarnos libremente tal y como sentíamos, tal y como éramos.
Toda esta situación me ha hecho reflexionar mucho pues existe un detalle importante… Este chico ha pasado recientemente por una mala experiencia y creo que, de algún modo, quedó confundido con todo lo sucedido en tan corto tiempo. Pero mi corazón me dice con certeza que a este chico le agradó demasiado lo que sucedió entre nosotros.
No puedo decir que estoy enamorado, sería una falacia. Sin embargo lo que estoy sintiendo es muy fuerte y quiero averiguar de qué se trata en realidad. Es una linda ocasión para emprender una discreta relación de pareja -como la que he anhelado por mucho tiempo-.Esta vez pretendo hacer las cosas bien, no precipitarme, dejar que las cosas fluyan de a poco, mostrarme tal cual, conversar bien las cosas, seducirle aún más y jugármela. Quiero saber qué es lo que puede nacer de todo esto… Tengo mucha fe en que esto que estoy sintiendo me puede proporcionar bastante felicidad y novedosas sorpresas a mi vida. ¡Las cosas son tan complicadas aquí! Incluso conocer a alguien para solo un rato es embrollado y no se de nadie que tenga pareja estable.
Hay que reconocer que nuestro presidente -tras alegar en una de sus ponencias que la existencia de la calvicie en Europa y de la homosexualidad en todo el mundo es fruto de la ingesta de alimentos modificados genéticamente-no nos ha puesto las cosas sencillas. También situó la existencia de hombres homosexuales en todo el planeta como consecuencia de una alimentación deficiente. Según él, todo se debe a la ingesta de pollo criado en grandes explotaciones industriales, que estarían cargados con hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres. Estoy a favor de respetar a la “Pachamama” (término indígena boliviano utilizado para designar el concepto de Madre Tierra) pero no creo que el pollo y los transgénicos tengan que ver con lo que siento. Por otro lado, en mi casa todos comemos pollo, cuando se puede. ¿Soy más comilón que ellos?
Imagino que los ciudadanos respetables -cuando nos vieron cogidos de la mano y besarnos- pensarían inmediatamente que comíamos mucho pollo. Me da igual…
Mientras tanto me escucho a mí mismo y lo que siento, y sé que es lo que debo hacer. Entre otras cosas no voy dejar de comer pollo o gallina y creo que mi chico tampoco.

Me siento tan normal, tan fragil, tan real.
Me elevas al espacio sideral
tal como lo hace Superman
.

La colaboración de este mes viene con este genial relato de David Mario Villa Martínez, autor de Diario de una impostura y de De LEVI (sospecha de leve herejía), de inmimente lanzamiento. Además, podéis leerle en su blog, El Arcón de las Fábulas. Espero que os haya gustado tanto como a mí.

En la columna de la derecha puedes suscribirte para leer más historias cantadas.

Imagen: giveafcuk.blogspot.com

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2 thoughts on “Escuchándome a mí mismo y no a Evo (por David Mario Villa Martínez)

  1. El autor ha sabido reflejar lo que sucede en muchos países, incluidos los de américa latina, donde se desarrolla la trama. La realidad en algunos de ellos, así como en África y Rusia es extremadamente cruda. Cada país y cultura esgrime unos argumentos distintos pero el resultado es el mismo:la homofóbia. Me gusta la inocente ironía con que lo ha tratado. El final es estupendo con lo de pollo o gallina; muy sutil…jajaja

  2. Esta canción me trae buenos recuerdos, cada vez que la escucho.

    El sabor de la libertad se encuentra en defender nuestros ideales, tal como lo hace nuestro protagonista que defiende con orgullo su homosexualidad.

    Es una tristeza que la homosexualidad siga siendo un problema social que sigue afectando a todo el mundo. Por cierto, me agrada la analogía que hacen de ella con los pollos con hormonas.

    Muchas gracias por compartir tu relato, David Mario Villa Martínez.

    Saludos Karuna ^^

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