El día perfecto

11m16Por fin había pasado. Todo había sido maravilloso. Aquella noche, por fin dormiste en mi casa. Recuerdo la suavidad de tu piel, el calor de tus labios al besarme, tu sonrisa cuando, a pesar de haber dormido sólo un par de horas, despertaste, te diste la vuelta y me diste los buenos días. Hacía frío fuera, pero nos daba igual.

Desayunamos en la cafetería de abajo y después me cogiste de la mano. Tenías que ir a trabajar. Yo habría deseado no separarme de ti nunca más, pero no podía ser. Así que te acompañé a la estación. Te pusiste mi reloj, para tenerlo contigo durante el día. Para tenerme presente, dijiste. Aunque en realidad no te habría hecho falta.

—Cuando salga de trabajar, ¿me recogerás aquí de nuevo? Tenemos tanto de qué hablar…

Mi respuesta afirmativa fue un intenso beso. Mientras llegaba el tren, te abracé como si no fuera a soltarte.

Me di la vuelta mientras los primeros rayos de sol iluminaban ya la calle. Emprendí mi paseo hacia el trabajo con una sonrisa bobalicona en los labios, recordando fotograma a fotograma toda la noche. Soñando con el reencuentro que tendría lugar un rato después. Sería un nuevo comienzo. Ya contaba los minutos que quedaban. Iba a ser el día perfecto.

Te abracé como si no fuera a soltarte. Ojalá no lo hubiera hecho. Porque me dejaste solo. Perdóname por odiarte un poco, pero me sentí tan abandonado… ¿Sabes la cantidad de veces que me he despertado por la noche soñando contigo? Creía que iba a volverme loco. Empecé a oír voces, en mi cabeza, tuve que medicarme durante años. No podía borrar de mi cabeza aquellos momentos…

Aquellos momentos en los que sonó mi teléfono, nada más llegar a trabajar. Era mi madre, desde el pueblo. Quería saber si estaba bien. Me hizo encender a toda prisa la televisión de la cafetería donde trabajaba. No podía creer lo que veía. Tranquilicé a mi madre, colgué y te llamé mientras mis manos temblaban tanto que me costaba teclear. Lo recuerdo todo a cámara lenta. El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura. No podía respirar. Todo pasaba muy lentamente. Los primeros clientes que entraban a desayunar veían la televisión y sacaban también sus teléfonos. Empezaban a llamar a sus seres queridos. Una mujer rompió a llorar. Algunos se marcharon. Otros cambiaron el café por tila. Yo me movía torpemente. Seguí llamando, durante horas. El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura.

Te reconocí por mi reloj. Lo que quedaba de ti no era mucho. Sufrí un ataque de ansiedad. No podía creerlo. Tenía que ser una pesadilla. En cualquier momento, despertaría. “Es mentira, tiene que ser mentira. No es posible. No, por favor…” Mi vista se nubló. Me dijeron que sufrí un ataque de ansiedad. Pero, cuando desperté, nada era mentira. Todo era real. Crudo, duro e insoportable. Y me quedé atrapado en esos momentos, reviviéndolos y sin poder dejar de llorar.

Hoy, diez años después, he vuelto a soñar contigo y no puedo evitar preguntarme si realmente me has hecho una visita, en sueños, desde dondequiera que estés. Llevabas mi reloj en la muñeca y sonreías. Pero era una sonrisa triste. Luego me he despertado y he recordado todo lo que sucedió. Aunque ya hace años que estoy mejor, en cada aniversario me pongo triste, pero también furioso. Siempre tengo que tomar algo para volver a dormirme. Porque me dejaste solo. Sé que es egoísta pensarlo así, pero sigo sintiendo que me dejaste solo y pensando en cuánto te necesitaba. En cómo se fueron a la mierda todos nuestros planes. En que todo era perfecto. En que aquel 11 de marzo de 2004 iba  a ser el día perfecto.

Where are you?
I need you
Don’t leave me here on my own
Speak to me
Be near me
I can’t survive unless I know you’re with me

Where are you?
Where are you?

You were smiling

“Nunca os conocimos. Nunca os olvidaremos”

Imagen: sabiduríadeluz.org

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One thought on “El día perfecto

  1. Es un relato impactante porque se conmemora ese terrible 11 de marzo del 2004.

    El protagonista enfermo por esa soledad que nació a partir de la muerte de su amada y la fuerza de la canción de Kelly Clarkson forman esa pared de trauma y dolor que resalta la historia.

    Saludos Karuna ^^

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