Réquiem por un amigo.

RequiemHay demasiadas cosas extrañas en las personas que están tan enfermas que incluso ellas han empezado a intuir que la batalla está a punto de ser perdida, que tal vez sería mejor rendirse. No podemos comprenderlas, tal vez por eso nos quedamos en que son, simplemente, demasiado duras. ¿Quién está preparado para morir? Si ni siquiera estamos preparados para ver la agonía de un amigo. Tu agonía. A pesar de todo, pasaremos por ella, empatizaremos con tu desgracia y la de tu familia. Por cariño, porque lo mereces. Porque no mereces quedarte solo, aunque, en ese terrible camino, ya lo estés.

Empezamos a verlo en cómo deja de preocuparte casi todo. Pero seamos sinceros, ¿qué más te da ya? Es como si fueras ciego y te importase de qué color son las cosas. Posiblemente veas cómo hablamos, cómo movemos los labios, y ya no prestes mucha atención. Porque te gustaría ver un rayo de esperanza en lo que te decimos, sentir que tal vez, realmente, todo pase y al final salga bien, pero algo dentro de tu profundísima convicción ya ha entendido que no es sino fingido. Y no ves esas sonrisas forzadas que intentan reconfortarte.  El durísimo golpe de realidad que has recibido es precisamente el que te desconecta de la misma.

Así que puede que pronto el mundo acabe por olvidarte. Pero tú, en tu agonía, en tu dolor, ya has empezado a olvidarlo. Estás sufriendo lo peor que le puede pasar a un ser humano. Tal vez te gustaría poder encontrar un por qué, una razón que te explique este sufrimiento, algo místico, que esté escrito en algún lugar, quizás en el cielo, o un susurro en el viento que corre, en la calle, fuera de la habitación donde estás postrado. Los que vamos a verte desearíamos ver tranquilidad en tu sufrimiento, algo que nos confortase, algo que nos dijera que estás bien, que te vas tranquilo y casi feliz, pero no hay lugar para la vida, ni para atenuar tanto dolor. Sólo hay lugar para el horror, el llanto y la incomprensión. Nos gustaría darte algo que pudiera ayudarte, algo que hiciera que volvieras con nosotros, que sintieras y vieras otra vez como antes. Pero todo parece seguir su inexorable y fatídico curso.

Tal vez en algún momento, cuando todo pase, soñemos contigo. Soñemos que estás bien, que has recuperado el color y el buen aspecto y que te has convertido en algo que ha trascendido, como un espíritu o un ángel. Pero nos asustemos al pensar en que te estamos viendo, al temer que tiendas tu mano hacia nosotros y nos pidas que vayamos contigo. Puede que no sea real, que sea sólo fruto de nuestra mente. De la necesidad de que pensar que, después de todo lo que has sufrido, has encontrado algo bueno. Qué aciago viaje.

Sea como sea, recuerda, por favor, que mientras vimos tus ojos cerrarse, nosotros nunca cerramos los nuestros. Y que seguiremos acordándonos de ti.

Your angel cheeks are stained with blood,
your hand evoking fear in me…

Come to me.

Feel with me.

See with me.

This world has changed.

 

In memoriam.

Si te ha gustado el post, puedes suscribirte en la columna de la derecha para leer más historias cantadas.

 

Fotografía: MyGotyk.

Advertisements

2 thoughts on “Réquiem por un amigo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s